China se enfrenta a un nuevo reto en el mercado de los paneles solares.

Históricamente la producción de paneles solares se ha hecho en Estados Unidos, Alemania, Japón, mientras, la industria china se mantenía al margen de dicho mercado. A partir de 2006,  el panorama mundial cambia cuando una compañía China se convierte en el tercer productor mundial de paneles solares. Hoy en día, el 50% de la producción mundial de paneles solares viene del gigante asiático, demostrando una capacidad de crecimiento admirable; duplica a la del resto del mundo.

Este dominio mundial, al contrario de la creencia popular, no es debido a la mano de obra barata. La producción de paneles solares requiere una inversión tecnológica muy grande, y el uso de materias primas muy caras, lo que hace que la fuerza de trabajo no sea un porcentaje significativo del coste. Tampoco es fruto de una superioridad tecnológica, sus células fotovoltaicas son prácticamente iguales que las que se producen en el resto del mundo. Su superioridad se debe a la velocidad de expansión de su economía, al fácil acceso a la financiación pública y a su capacidad para construir nuevas plantas en tiempo record. Sus nuevas fábricas se han equipado de maquinaria de alta tecnología, lo que ha permitido ir reduciendo aun más los costes mientras se mejoraban los procesos de producción.

El reto para los productores chinos vendrá ahora. El mercado de los paneles solares está cambiando, cada vez se busca menos la reducción de los costes de fabricación y más placas fotovoltaicas con un mayor rendimiento. Esto para la industria del país asiático se plantea como un problema tras años de basar su oferta en la producción masiva y no en la investigación, el tiempo dirá si su gran capacidad de adaptación les permite también cambiar a tiempo para esta nueva ola de paneles solares.

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